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DESTINOS

Todos los destinos, ciudades y paradas

Karlstadt

Karlstadt, fundada por los francos en el siglo VIII y nombrada en honor a Carlomagno, creció en la Edad Media como centro comercial y miembro de la Liga Hanseática. Su ubicación en el río Main la hizo un importante punto de tránsito. Pese a guerras como la de los Treinta Años, la ciudad se recuperó gracias al vino y nuevas industrias. Hoy es una ciudad próspera, orgullosa de su patrimonio y comunidad.

Valle de Wachau

El valle de Wachau, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y considerado uno de los paisajes fluviales más bellos de Europa, es la cuna del célebre aguardiente de albaricoque y de vinos reconocidos internacionalmente. Entre viñedos, abadías barrocas y castillos medievales se esconden pintorescos pueblos cargados de historia. Un paisaje de ensueño donde naturaleza y tradición gastronómica conviven en perfecta armonía.

Arnhem

Arnhem, en el este de los Países Bajos y a orillas del Rin, combina historia y naturaleza. Destacan el puente John Frost, la iglesia de Eusebio y museos como el Museo Nacional al Aire Libre o el de Arte Moderno. Su entorno natural invita a recorrer rutas de senderismo y ciclismo entre colinas y bosques. Arnhem es una joya cultural e histórica, ideal para quienes buscan arte, historia y paisajes.

Giurgiu

Giurgiu, antaño escala del legendario Orient Express, seduce hoy a los viajeros más exigentes con su historia y encanto fluvial. A orillas del Danubio, su torre del reloj otomana y las ruinas de la fortaleza del siglo XIV evocan un pasado estratégico. Conectada por un majestuoso puente de acero con Bulgaria, esta ciudad fronteriza invita a descubrir la elegancia de una Europa menos transitada.

Andernach

Andernach, a orillas del Rin en Renania-Palatinado, es una ciudad con raíces romanas y monumentos como la iglesia de Santa María, la muralla medieval y la antigua torre de agua. Entre sus leyendas destaca la de la Vera Cruz: un fragmento de la cruz de Cristo, hallado por Santa Elena en Jerusalén, fue traído por monjes y custodiado en la capilla de la Santa Cruz, convirtiéndose en símbolo espiritual de la ciudad.

Amberes

Amberes, histórica ciudad portuaria de Bélgica, destaca por su papel clave en el comercio desde la época romana. En el siglo XVI fue centro de arte, ciencia y diamantes, aunque también sufrió los saqueos de la Guerra de los Ochenta Años. Durante el siglo XIX, resurgió gracias a su nuevo puerto y al auge del comercio de diamantes. Hoy sigue siendo uno de los puertos más importantes de Europa, combinando historia, cultura y dinamismo económico.

Arlés

Esta joya de la Provenza está rodeada por algunos de los parques naturales más bellos de Europa. Arles es un símbolo destacado del arte y conserva testimonios de una historia rica en acontecimientos, desde su anfiteatro hasta las imponentes casas de patricios. Y, ¿qué sería Arles sin Van Gogh? Recorrer la ciudad bajo la mirada del artista resulta inolvidable.

Bamberg

Bamberg, joya medieval de Baviera, deslumbra con su arquitectura barroca y pasión cervecera. Entre sus imprescindibles están la Alte Hofhaltung, la Catedral de 1002 y la Nueva Residencia con su rosaleda. La ciudad es famosa por sus cervecerías tradicionales, que la convierten en un paraíso para los amantes de la cerveza. Como curiosidad, aún se puede ver en funcionamiento la esclusa 100 del Canal Ludwig-Main-Danubio, operada manualmente.

Belgrado

La actual capital de Serbia ha tenido un papel destacado por su ubicación estratégica. Símbolo de numerosos conflictos, hoy su emblema es la fortaleza sobre los ríos Danubio y Sava. Hay mucho por descubrir, como el único baño turco conservado de principios del siglo XIX y el Museo Nacional. Su rica mezcla cultural también se refleja en la gastronomía, con platos influenciados por las cocinas turca y húngara, y repostería con toques austriaco-bohemios. ¡Un verdadero placer para los sentidos!

Bernkastel

Bernkastel, en el corazón del valle del Mosela, cautiva con su encanto histórico y entorno natural. La icónica Spitzhäuschen, con su arquitectura de entramado, sorprende a todo visitante. En la plaza del mercado destacan el ayuntamiento renacentista y la fuente del arcángel Miguel. Desde las ruinas del castillo de Landshut se disfrutan vistas espectaculares del valle. Un destino lleno de historia, arte y belleza paisajística.

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