Rutas
Mi cuenta
Galería
Se encuentra en .Su reserva se gestionará en « ».
Compartir ruta:
Compartir en Facebook Compartir en LinkedIn Compartir por WhatsApp Compartir por correo electrónico
Si el sur de Francia le llama, este crucero de lujo es la mejor forma de descubrirlo. Disfrutará de algunos de los mejores vinos del país, de su riqueza histórica y de paisajes espectaculares, además de contemplar los campos de lavanda en temporada. El viaje comienza en la ciudad de Aviñón y continúa hacia Arlés, donde podrá conocer los lugares que inspiraron a Van Gogh. Después visitará Viviers, la ciudad más pequeña de Francia, una ciudad con mucho encanto, y Tain-l`Hermitage, donde podrá disfrutar de una cata de vinos o de chocolate. El itinerario también incluye Lyon, famosa por sus pasadizos secretos (traboules) y su excelente gastronomía, la histórica ciudad de Mâcon, y Chalon-sur-Saône, conocida por su arquitectura modernista. Entre las experiencias más destacadas del viaje se encuentran la visita al Palacio de los Papas, un recorrido por una bodega con cata de vinos en Châteauneuf-du-Pape, una experiencia de búsqueda de trufas y una cena especial al aire libre mientras navega por el espectacular delta del Ródano.
Es un símbolo de la ciudad. El Pont Saint-Bénézet, que se curva sobre el Ródano, ha estado allí desde 1840 y se hizo famoso mundialmente por la canción Sur le pont d'Avignon. Quienes lo cruzan se encuentran frente al Palacio de los Papas, uno de los edificios medievales más grandes e importantes de Europa. Curiosamente, su construcción se debe a la pereza del arzobispo de Burdeos, que evitó viajar a Roma para su coronación papal; prefirió coronarse en Lyon y levantar un palacio en Avignon. Un verdadero monumento.
Esta joya de la Provenza está rodeada por algunos de los parques naturales más bellos de Europa. Arles es un símbolo destacado del arte y conserva testimonios de una historia rica en acontecimientos, desde su anfiteatro hasta las imponentes casas de patricios. Y, ¿qué sería Arles sin Van Gogh? Recorrer la ciudad bajo la mirada del artista resulta inolvidable.
Disfrutaremos de la puesta de Sol, amenizada con bebidas por la noche en la cubierta solar (si el clima lo permite) mientras su barco se desplaza silenciosamente a través del fascinante delta del Ródano.
Tarascon, con su aire legendario, seduce desde el origen: un dragón fluvial habría aterrorizado estas aguas en el siglo I. Su imponente fortaleza del siglo XV, la colegiata de Santa Marta —donde según la tradición está enterrada la figura bíblica— y su pintoresco casco antiguo invitan a explorar. Cada rincón narra historias entre mercados, callejuelas y mitos provenzales.
Por la noche, las historias parecen revolotear desde los muros de las casas entre callejuelas estrechas y adoquines. Un paseo por Viviers es un viaje a la Edad Media, porque la antigua ciudad episcopal se salvó de la destrucción de la guerra, y mientras conoce su historia podrá visitar pequeñas tiendas y como imprescindible la catedral, con obras de arte tan especiales como los cinco tapices, tres de los cuales fueron regalados al obispo por Napoleón III. Un punto culminante en el sentido más estricto de la palabra es el mirador de la parte alta de la ciudad.
Tain-l’Hermitage, frente a Tournon, es un destino irresistible para los amantes del vino y el chocolate. Entre viñedos legendarios, nacen los prestigiosos Hermitage y Crozes-Hermitage, emblemas del Ródano. En la Cité du Chocolat de Valrhona, el arte del cacao se convierte en experiencia sensorial: aromas intensos, texturas sedosas y sabores que conquistan a los paladares más exigentes.
Lyon es la Meca de los gourmets pero también es viajar por 2000 años de historia, a través del Museo de Bellas Artes el casco antiguo con calles empedradas. La Basílica de Notre-Dame y una magnífica vista sobre la ciudad y el campo. También es la pintura sobre seda en el elegante barrio obrero de La Croix-Rousse, el templo gastronómico Les Halles de Lyon de Paul Bocuse y es la mejor cocina de los Bouchons. Oh là là – ¡Cuánta sensualidad! ¡Cuánto placer!
-
Mâcon es una encantadora ciudad con coloridas casas antiguas y la iglesia de San Vicente, rodeada de viñedos y prados. Al caminar por la ciudad y llegar a la Place aux Herbes, vale la pena detenerse frente a la casa de madera Maison de Bois, observar la fachada, y descubrir encantadoras grotescas y criaturas fabulosas. Por cierto, el jugador de fútbol francés Antoine Griezmann nació en Mâcon.
Tan hermosa y tan apacible.… la ciudad de Tournus es casi idílica. Su acogedor casco antiguo, y la antigua abadía con la fachada de la maciza iglesia de San Filiberto (el edificio románico de grandes dimensiones más antiguo que se conserva en Francia) es de visita obligada. La variedad de formas de las bóvedas la hace especialmente cautivadora. También es interesante visitar el Hôtel-Dieu, un antiguo hospital con mobiliario histórico totalmente conservado y una farmacia hospitalaria del siglo XVII.
¡Quelle surprise! La belleza de Chalon-sur-Saône comienza en Quai Gambetta, donde atraca el barco. Caminando río arriba descubrirá esta encantadora ciudad, marcada por la huella de Julio César y que alberga un museo dedicado a la invención de la fotografía. En Chalon-sur-Saône destacan las casas de entramado de madera y las fachadas Art Nouveau. El Théâtre Piccolo, inspirado en la ópera real de Versalles, completa el encanto cultural de la ciudad.